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El gato verde, curioso por naturaleza, se asomó a la ventana. El resplandor de la luz brilló en sus ojos y una brisa se apoderó de él. De inmediato, y rápidamente, le salieron alas. Sin pensarlo ni un solo instante, el gato salió volando por los cielos, alejándose cada vez más. De pronto, alguien lo llamó por su nombre desde su casa, pero el gato concentrado en su ascenso, apenas escuchaba y siguió volando como si nada. Pasado un rato, alguien volvió a gritar su nombre. Esta vez era un sonido desesperado, pero el gato estaba tan lejos que ya |



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